Efímera es la vida,
Le cantaba entre tangos el lobo a la luna.
<y yo aquí queriendo devorarte,
para llenarme con tu luz>
Pero el loco entendía
Que si se la comía,
Ya nada habría iluminando sus noches
con más intensidad que las estrellas.
Decidió alimentar su vacío
Con el sentimiento que emanaba de la distancia,
Y, después de inhalarlo,
habiendo llenado todo su ser,
Lo exhalo en forma de viento,
En forma de grito y trueno,
Volviéndose tormenta,
Cayendo sus lágrimas desde el cielo,
Dando vida a la tierra.
Diole las gracias,
Porque la luna,
Desde su lugar,
Tan solo siendo ella,
Entregando su belleza,
Le hizo ver al lobo cuánto tenía
Adentro para entregar.
Le hizo ver el movimiento
Entre el bien y el mal,
El apasionado sexo
Entre luz y oscuridad,
Luna llena y luna nueva,
Fuerzas opuestas
Engendrando creatividad.
Y aceptó la distancia,
Y aceptó su lugar,
Rindiéndole homenaje a la luna,
A la plenitud y al vacío por igual,
Al caos, a la belleza.
Creando el aullido
agradeciendo al llorar.
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