sábado, 5 de diciembre de 2015

El arte de lo efímero

Hasta un árbol,
aunque no lo veamos, perece.
Hasta Socrates podría volverse
Una huella más borrada por el mar.
Pues hay quienes caminan, como la mayoría,
Cerca de la orilla, y hay otros que solamente
Se alejan un poco más, para observar,
contemplar la amplitud del océano,
y ver que solo llega a nosotros la bruma.
A eso le llaman trascendencia,
Pero la realidad es que ninguna huella, jamás,
podrá salvarse de la lluvia.

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