Hasta un árbol,
aunque no lo veamos, perece.
Hasta Socrates podría volverse
Una huella más borrada por el mar.
Pues hay quienes caminan, como la mayoría,
Cerca de la orilla, y hay otros que solamente
Se alejan un poco más, para observar,
contemplar la amplitud del océano,
y ver que solo llega a nosotros la bruma.
A eso le llaman trascendencia,
Pero la realidad es que ninguna huella, jamás,
podrá salvarse de la lluvia.
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